Todos somos emocionalmente inteligentes

El ser humano es un ser intrínsecamente inteligente. Claramente esta aseveración despierta gran controversia. ¿Somos todos los seres humanos inteligentes?

Para continuar con esta aseveración necesitamos despojarnos del concepto o idea que tenemos de –inteligencia-. Usualmente lo asociamos a características cognitivas o emocionales que superan la media. Así decimos, tal persona es inteligente en comparación con otras que no lo son o que no lo son frente a determinado estándar. Es decir, supera a la media. Utilizamos un estándar o punto de referencia (aunque no lo tengamos del todo claro ni mucho menos definido)

Ahora bien, cuando digo que todo ser humano es intrínsecamente inteligente me refiero al ser humano como sistema adaptativo complejo.

Los seres humanos somos sistemas complejos. “[El ser humanos] es complejo en el sentido de que es diverso y conformado por múltiples elementos interconectados; y adaptativo, porque tiene la capacidad de cambiar y aprender de la experiencia”1

Si bien parte de nuestra adaptación ocurre en el sentido del aprendizaje en el orden estrictamente cognitivo nos olvidamos de que los seres humanos no aprendemos únicamente desde lo cognitivo.

Los seres humanos somos organismos aprehendientes. Nuestro lenguaje y la manera en la que hemos aprendido a aprender nos han jugado una mala pasada y es que, hemos separado nuestra mente del cuerpo. Hablamos de “nuestro cuerpo” como si éste fuese de nuestra propiedad, como algo separado.

Le hemos dado prioridad a la «razón» y a la «mente» por sobre el cuerpo y las sensaciones. ¿Tendrá algo que ver René Descartes en todo esto? mmm… El punto es que esta manera particular de comprender(nos) nos llevó a considerar el aprendizaje como una acción que ocurre sólo a nivel mental (o cognitivo). Sin embargo, repito: somos organismos aprehendientes. Aprendemos con y a través de toda nuestra constitución biológica.

Así, por ejemplo, cada cambio que surge en el ambiente y que no es necesariamente percibido por nuestra mente sí lo es por el cuerpo. Y esa percepción no queda allí. Cada vez que percibimos un cambio a nivel externo nuestro organismo reacciona física y químicamente. Con esas reacciones el organismo utiliza sus recursos (los que tiene disponibles) para adaptarse a tal cambio y así garantizar su supervivencia. Acaso, ¿no es este un acto inteligente per se?

Ahora bien, que sea inteligente no significa que sea infalible y que no cometa errores. Hay muchos ejemplos en donde el organismo puede fallar. Por ejemplo, reconociendo como amenaza algo que no lo es y reaccionando de una manera no adaptativa (y lo hace sin que seamos conscientes de ello).

Somos seres emocionales

Además de seres adaptativos y complejos somos seres emocionales. El ser humano es un ser emocional. Nuestra constitución biológica nos lo determina.

Los seres humanos contamos con una base neurológica que alberga cinco mecanismos esenciales que representan la base de nuestra inteligencia emocional. Es decir, al nacer contamos con el hardware necesario para que comencemos a programarnos (entendiendo programación como aprendizaje). Parte de esa programación es consciente y gran parte no. Desde que nacemos hasta que morimos aprendemos en gran parte de manera inconsciente.

Esto puede ser un problema si lo que hemos aprendido no nos resulta adaptativo, o bien, nos resultó adaptativo en el momento en el que lo aprendimos y luego sólo nos produjo sufrimiento y más problemas. ¿Cuántas veces hemos intentado responder a determinadas experiencias como lo hemos hecho en el pasado obteniendo el resultado contrario al esperado y aun así hemos insistido una y otra vez con su repetición?. No porque elijamos hacerlo deliberadamente (o seamos tontos) sino porque simplemente no somos conscientes de que la acción que estamos emprendiendo es una acción aprendida entre otras tantas posibles y que simplemente ya no sirve.

Generalmente no nos damos cuenta de ello hasta que somos conscientes de ellos. No es hasta que decimos: “yo aprendí esto pero claramente no sirve más, necesito aprender esto de nuevo” hasta que la posibilidad de aprendizaje aparece. Debo volver a aprender sobre cierta acción aprendida en el pasado porque carece de efectividad en el presente. (Re-aprender)

Los 5 Mecanismos de la Inteligencia Emocional

Entonces, ¿Cuáles son los mecanismos que representan la base de nuestra inteligencia emocional?. Debo aclarar que no son mecanismos independientemente de otros y que enumerarlos de la manera en que lo haremos tiene como fin la comprensión de nuestra capacidad como seres emocionales.

Los cinco mecanismos son:

1- Autorregistro emocional
2- Autorregulación emocional
3- Autovaloración
4- Automotivación
5- Registro emocional exterior

Estos mecanismos se sustentan en nuestra biología y no en nuestras habilidades. Estos mecanismos son, en definitiva, la base de nuestra inteligencia emocional. Mecanismos que, vuelvo a repetir, están presentes en todos los seres humanos (aunque pueden verse afectados por trastornos neurobiológicos). Los llamo mecanismos porque se activan en forma automática y no se sustentan en un aprendizaje previo. Se encuentran allí.¿Su función principal? Básica: garantizar nuestra supervivencia y nuestra reproducción como especie.

Ahora, si están presentes en todos los seres humanos, ¿Cómo es que algunas personas tienen más desarrollados ciertos mecanismos más que otras?

Pues, este es el primer y gran desafío adaptativo con el que nacemos. Es decir, de qué manera cada sujeto aprende a desarrollar cada uno de estos mecanismos es crucial para su desarrollo como persona y como adulto. (Claro que esto no depende cien por ciento de la persona, ya que estará a su vez condicionado por las características propias del sistema -ambiente familiar, ambiente social, y el acceso a la satisfacción de sus necesidades básicas- en el que se encuentre en cada etapa de su vida).

Hacia la madurez emocional

En resumen, todos somos emocionalmente inteligentes sin embargo, no todos somos igualmente inteligentes. La diferencia radica en los diferentes estratos madurativos alcanzados. Así, podríamos decir que, quien no ha alcanzado ciertos estándares prácticos -en términos emocionales- no ha alcanzado su madurez emocional. Aquí podríamos hablar de inmadurez/madurez o diferentes niveles de madurez emocional.

De modo que, podemos decir que, no se trata de ser más o menos inteligentes sino de lograr cierta madurez emocional. Este es nuestro desafío, esta es nuestra tarea.

EZEQUIEL PONCE

ezequielponce.com

REFERENCIA:

1 https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_adaptativo_complejo Complexity: The Emerging Science at the Edge of Order and Chaos, de M. Mitchell Waldrop.